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Homilies

Homilies

Ascension 5-13-18 B

We spend a lot of time things about the past The people I grew up with, the ones I went to school with.  Whatever happened to so and so?  We remember experiences in high school and college and laugh.  And, sometimes, there are memories of bad situations we’d rather forget.  Our recollections take us back to another time and place.  The more we reflect upon those past events the more we understand ourselves and who we have become.

Looking back on our life experiences, our memories, shape our vision.  In memory, in retrospect, our imaginations are stirred.  Our personal history has much to teach us. 

The New Testament is also a story of how memory shapes vision and the course of life.  Reflecting upon their time with Jesus, His followers came to discern what his life, death, resurrection and ascension revealed about who He was and what was being asked of them.  The implications of some of these took years of pondering to come to.  Every time they told the stories, they got new insights.  Their memories of His words and actions inspired them to step out of their comfort zone and risk becoming something more.

His Ascension into heaven was one of those visions that they came to under-stand only in retrospect.  Through years of praying, preaching, communion, and suffering, His words and actions became clearer.  Why seemingly depart when you just rose from the dead and rejoined us?  If you leave, what will we do? 

Luke Johnson, an author, says “the withdrawal of Jesus is not so much an absence as it is a presence in a new and more powerful mode: when Jesus is not among them as another specific body, He is accessible to all as life-giving spirit.”  What the author says is that Jesus is still alive in our midst but in a new way.  Jesus disappears from the disciples’ physical sight.  But, in their memories, their reliving of their time with Him, their faith and vision is stirred to recognize a new reality in their lives.   

The same would be helpful for us: to reflect on what Jesus said and did, our own personal experiences of Christ acting in our past.  This reflection might give me new insights and awaken a new perception of who Christ is and how he acts in my life.  

La Ascensión 5-13-18 B

¿Quién no piensa en su pasado?  ¿Las personas con que crecí, con las que fui a la escuela?  ¿Qué le pasó a fulano y mengano?  Recordamos experiencias en la escuela secundaria y la universidad y nos reímos.  Y, a veces, hay recuerdos de malas situaciones que preferimos olvidar.  Nuestros recuerdos nos llevan a otra época y lugar.  Cuanto más reflexionamos sobre esos tiempos pasados, más nos comprendemos a nosotros mismos y en quienes nos hemos convertido.

Mirando hacia atrás en nuestras experiencias de vida, nuestros recuerdos dan forma a nuestra visión.  En memoria, en retrospectiva, nuestra imaginación se agita.  Nuestra historia personal tiene mucho que enseñarnos.

El Nuevo Testamento es también una historia de cómo la memoria da forma a la visión y el curso de la vida.  Reflexionando sobre el tiempo que pasaron con Jesús, sus seguidores llegaron a discernir qué revelaban su vida, muerte, resurrección y ascensión acerca de quien era Él y qué se les pedía.  Las implicaciones de algunos de estos tomaron años de reflexión para descubrir.  Cada vez que contaban las historias, obtenían nuevos conocimientos.  Sus recuerdos de las palabras y acciones de Cristo los inspiraron a salir de su zona de confort y arriesgarse a convertirse en algo más.

Su ascensión al cielo fue una de esas visiones que llegaron a comprender solo en retrospectiva.  A través de años de oración, predicación y comunión, Sus palabras y acciones volvieron más claras.  ¿Porqué apartarse de nosotros cuando acabas de resucitar de entre los muertos y te unes a nosotros?  Si te vas, ¿qué haremos?

El autor, Luke Johnson, escribe: “el retiro de Jesús no es tanto una ausencia como una presencia en un modo nuevo y más poderoso: cuando Jesús no está entro ellos como una persona física, Él es accesible para todos como un espíritu de vida”.  Lo que dice el autor es que Jesús todavía vivo en medio de nosotros, pero de una manera nueva.  Jesús desaparece de su vista física.  Pero, en sus recuerdos, revivir su tiempo con Él, su fe, percepción y visión se mueve para reconocer una nueva realidad en sus vidas.

Lo mismo nos sería útil: reflexionar sobre lo que Jesús dijo e hizo, y sobre nuestras propias experiencias personales de Cristo actuando en nuestro pasado.  Esta reflexión podría darme nuevos conocimientos y despertar una nueva percepción de quien es Cristo y cómo actúa en mi vida.  

6th. Sunday of Easter B 5-6-18 

Our lives are guided by theory and practice.  The theory is the ideal, the principles which influence our thoughts and conduct.  The practice is how we actually live them out.  The best version of ourselves is when these are one and the same.  It’s like the saying, “practice what you preach.”  To love others is difficult; it’s not easy because it demands selflessness and sacrifice on our part.  Even the perfect love of the Father for Jesus didn’t save Him from suffering and death. 

This section of today’s gospel is from the Last Supper.  Jesus says to his disciples and us, “Love one another as I have loved you.”  When we love someone, we frequently give them gifts.  These are symbols of ourselves and our regard for another.  But, the best gift is that of oneself, as when two people give themselves to one another.  Jesus says “There is no greater love than this: to lay down one’s life for one’s friends.”  Then, He modeled this for us by sacrificing His life.    

The first reading gives us an idea of how hard the practice is, to live this way.  At first, Peter hesitated to accept Cornelius as a follower of Jesus.  Cornelius was a captain in the Roman army, one of those who had crucified Jesus.  So, Peter had doubts about this Roman soldier’s sincerity in wanting to be a disciple.  But, when Peter saw that the Holy Spirit had been poured out upon this man and his family and friends, he changed his opinion and baptized them in the name of Christ.

Peter had to come to understand that this message to “Love one another as I have loved you,” extended to all people, even those who crucified Christ.  Remaining or abiding in Christ is the way we can live this commandment.  Without our relationship with him, we wouldn’t be able to follow his way of life.  We wouldn’t be able to love even to the point of self-sacrifice as He did.

Again, today, as last Sunday, we hear the importance of “remaining in Christ.  It’s the way we are enabled to “love one another” as Jesus has loved us.  Without His abiding, grace-giving presence, neither we, as individuals, nor our church can live the life He calls us to: the kind of love that lays down one’s life for another.

Sexto domingo de Pascua B 5-6-18

Nuestras vidas están guiadas por la teoría y la práctica.  La teoría es el ideal, los principios que influyen en nuestros pensamientos y conducta.  La práctica es cómo realmente los vivimos.  La mejor versión de nosotros mismos es cuando son uno y el mismo.  Es como el dicho: “Practica lo que predicas.”  Pero, esto es más fácil decirlo que hacerlo.  Amar a los demás es difícil; no es fácil porque exige desinterés y sacrificio de nuestra parte.  Incluso el amor perfecto del Padre por Jesús no lo salvó del sufrimiento y la muerte.   

Esta parte del evangelio de hoy es de la Ultima Cena.  Jesús dice a sus discípulos y nosotros: “Se amen los unos a los otros como yo los he amado.”  Cuando amamos a alguien, con frecuencia les damos regalos.  Estos son símbolos de nosotros mismos y nuestro respeto por el otro.  Pero, el mejor regalo es el de uno mismo, como cuando dos personas se entregan el uno al otro.  Jesús dice: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por otro.”  Entonces, Él nos dio un ejemplo al sacrificar su vida.

La primera lectura nos da una idea de tan difícil que es vivir así.  Inicialmente Pedro hesitaba aceptar a Cornelio como seguidor de Jesús.  Cornelio era un capitán del ejército, uno de los que habían crucificado a Jesús.  Pedro tuvo dudas acerca de su deseo de seguirle a Cristo, recordando todo lo que había sufrido su amigo y maestro.  Pero, al ver que El Espíritu Santo de ha derramado sobre los paganos, él cambió de opinión y le ofreció las aguas del Bautismo. 

Pedro tenía que aprender que el mensaje para “amar los unos a los otros como yo los he amado” extendía a todas las personas, incluso a las personas que crucificaron a Cristo.  Esta permanencia en Jesús será la forma en que podamos vivir su mandamiento de amor.  Sin nuestra relación con Él, no podríamos seguir su forma de vida.  No podríamos amar hasta el punto del autosacrificio como lo hizo.  

Hoy, como el domingo pasado, escuchamos la importancia de permanecer en Jesús.  Es la forma será en que podamos vivir su mandamiento de amor y producir fruto abundante.  Sin la presencia permanente y dadora de gracia de Jesús, ni nosotros, ni nuestra iglesia, podemos vivir la vida a la que Él nos llama: “ámense los unos a los otros como y los he amado.”