Homilies

 

20th Sunday of Ordinary Time    8-18-19 C St. Mary

The Tour de France, held in July of each year, draws competitors from every continent.  It lasts 23 days, covering 2,200 miles, through the Alps and Pyrenees mountains; it is the world’s most prestigious and difficult bicycle race.  This year’s contest was won by a 22-year-old young man from South America.  

Thousands of spectators line the roads cheering and waving flags.  But, they’re not behind barricades; instead they are on the road, barely leaving room for the cyclists.  As the riders pass, the onlookers reach out to pat them on the back and encourage them on. It appears disorganized and dangerous; but the cyclists say the cheering, back-slapping crowds actually energize their bodies and spirits.

It seems right now we Catholics, could use some encouragement in the face of the abuse scandal, the high school controversy and everything else rocking our Church.  The author of the Letter to the Hebrews gives us this boost: “Brothers and sisters, since we are surrounded by so great a cloud of witnesses let us rid ourselves of every burden and sin that clings to us and persevere in running the race that lies before us, while keeping our eyes fixed on Jesus, the leader and perfecter of faith.”  

Using the image of athletics, the writer reminds us we are in a long race that involves steep hills and sharp descents.  We need a cloud of witnesses to inspire and cheer us on. Previously, the author named a long list of faith heroes: Noah, Abraham, Isaac, Sarah and Rebecca.  The phrase “cloud of witnesses” was taken from the ancient Greek Olympics. The athletes put themselves under a “cloud,” training strenuously and putting aside every-thing that would distract them from their goal: victory.  Hebrews encour-ages us to rid ourselves of any baggage or distraction that diverts us or prevents us from our goal---the life that Christ has shown awaits us.

It’s easy for us to get caught up in distractions and minutia.  Look at all the people whose lives are in constant upheaval because they get so worked up about politics.  They hang on every Tweet or online quip. That’s not to say we ignore what’s happening around us or make excuses or cover up the abuse or controversy.  Rather, we don’t allow these things to become our focus or a burden that drags us down. The Church is to lead us to faith; sometimes it doesn’t do a good job.  But, as the Letter to the Hebrews suggests: always keep your eyes fixed on Jesus.      

 

 

 

 

Vigésimo domingo del tiempo ordinario    8-18-19 C St. Mary

El Tour de Francia, que está en julio de cada año, atrae competidores de todos los continentes.  Dura veintitrés días, viajando dos mil doscientas millas, a través de los Alpes y los Pirineos; es la carrera ciclista más prestigi-osa y difícil del mundo.  Este año fue ganado por un joven de veintidós años de Sur América.

Miles de espectadores se alinean en las carreteras vitoreando y ondeando banderas.  Pero, no están detrás de las barricadas. En cambio, están en el camino, apenas dejando espacio para los ciclistas de carreras.  Cuando los ciclistas pasan, la multitud extiende la mano para darles palmaditas en la espalda. Se parece desorganizado y peligroso, pero los competidores dicen que la muchedumbre anima sus cuerpos y espíritus. 

Parece que ahora los católicos podríamos alentarnos un poco ante el escán-dalo de abuso, la controversia de las escuelas secundarias católicas, y todo lo demás que está sacudiendo nuestra iglesia.  El autor de La Carta a Los Hebreos nos da este impulso: “Hermanos y hermanas, rodeamos, como estamos, por la multitud de una gran nube de testigos, dejemos todo lo que nos estorba; librémonos de toda carga y pecado que se nos aferra y perse-veremos en la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe.”

Usando la imagen del atletismo, el escritor nos recuerda la necesidad de fe y disciplina; esta carrera es larga y involucra colinas empinadas y descensos repentinos.  Necesitamos una “nube de testigos” para inspirarnos y animar-nos. Previamente, Hebreos ha dado una larga lista de héroes de fe: Noé, Abraham, Isaac, Sarah y Rebecca. La frase, “nube de testigos” fue tomado de los antiguos olímpicos griegos.  Los atletas se pusieron bajo “una nube”, entrenaron vigorosamente y dejaron de lado todo lo que los distraería de su objetivo: la victoria. Hebreos alientan a nosotros a recortarse, deshacerse del equipaje innecesario y cualquier cosa que nos frene.

Es fácil para nosotros quedar atrapados en distracciones y minucias.  Mire a la gente cuya vida está en constante agitación porque se entusiasman tanto con la política.  Cada “tweet” o comentario en línea les causa una gran ansiedad. Eso no quiere decir que ignoremos lo que está sucediendo a nuestro alrededor o que inventemos excusas o cubramos el abuso o la controversia.  Más bien, no permitimos que estas cosas se convierten en nuestro foco o carga. La iglesia debe guiarnos a la fe; a veces no hace un buen trabajo. Como dice Los Hebreos: “Mantén sus ojos fijos en Jesús.”