Homilies

22nd Sunday in Ordinary Time      8-30-20    A     St. Mary

Even though we’re social beings, all our relationships are difficult.  Mother, father, brother, sister, child, or friend:  we love them, but they drive us crazy.  We say or do something, and the other person misinterprets our words or actions.  The result is confusion and hurt feelings.  The jumble of emotions and trying to figure out what another person thinks, and feels is baffling.  I guess we shouldn’t be surprised that our relationship with God is often as complex as any human bond. 

The first reading tells us the Prophet Jeremiah’s experience.  God said to him: “I knew you before you were formed within your mother’s womb.  I appointed you as my spokesman to the world.”  But, for Jeremiah, being God’s friend and messenger, resulted in endless anguish, ridicule and ill-treatment.  So, Jeremiah said to God, “you duped me.”  In other words, you tricked me into being your friend and your messenger.         

The same misunderstanding appears true of Jesus and the disciples.  He taught them repeatedly by word and example.  But they just didn’t get it.  And, they didn’t realize what they were getting into when they first responded to Jesus’ call.  Things went well when He attracted crowds, healed the sick and fed the hungry.  But they didn’t know following Him would entail suffering and persecution, too.

You may recall that in last week’s gospel, Jesus praised Peter because he had recognized Jesus as the Messiah. But, today, Christ refers to Peter as a Satan, a tempter.  How could Jesus call Peter, “the rock” on which He will build the church one-minute and in the next breath call him an obstacle, a tempter?  Peter had left home and family to follow for the rest of his life.  Obviously, there was some misunderstanding in their relationship.  Jesus spoke tough words to Peter, but He didn’t give up on him, even later when Peter denied Him. 

Friendship with God and others have hard moments.  But genuine love can surmount even difficult words and flashes of anger.  If the relationship is important enough and we’re committed enough, love will find a way around every obstacle.

 

22nd Domingo en Tiempo Ordinario   8-30-20     A    Santa María

Nadie quiere estar solo.  Aunque seamos seres sociales, todas nuestras relaciones son difíciles.  Madre, padre, hermano, hermana, hijo o amigo: los amamos, pero nos vuelven locos.  Decimos o hacemos algo, y la otra persona malinterpreta nuestras palabras o acciones.  La resulta es la confusión y los sentimientos heridos.  La mezcla de emociones y tratar de averiguar lo que la otra persona piensa y siente es desconcertante. Supongo que no deberíamos estar sorprendidos de que nuestra relación con Dios sea a menudo tan compleja como cualquier vínculo humano.

La primera lectura nos dice la experiencia del Profeta Jeremías.  Dios le dijo:  "Ante de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía.  Yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.”  Pero, para Jeremías, siendo un amigo y mensajero de Dios, resultó en angustia sin fin, ridículo y maltratado.  Entonces, Jeremías gritó a Dios, "me sedujiste."  En otras palabras, me engañaste para que fuera tu amigo y tu mensajero.

Lo mismo malentendido parece cierto de Jesús y de los discípulos.  Les enseñó repetidamente con palabras y ejemplo.  Pero simplemente ellos no entendieron.  Tampoco parece que los discípulos entendieron en que se estaban metiendo cuando aceptaron por primera vez la llamada de Jesús.  Al principio las cosas fueron bien a los discípulos cuando Jesús atrajo a las multitudes, sanó a los enfermos y alimentó a los hambrientos.  Pero no sabían que seguirlo implicaría sufrimiento y persecución, también.

Es interesante leer el Evangelio de hoy después de la lectura de la semana pasada.  La semana pasada Jesús felicitó a Pedro porque le había reconocido como Mesías.  Hoy en cambio, le refiere a Pedro comosatanás,” un tentador.  ¿Cómo podría Jesús llamar a Pedro, "la roca" en la que construirá la iglesia un minuto y en el siguiente aliento llamarlo un obstáculo, un tentador?  Pedro dejó su hogar y su familia para seguir por el resto de su vida.   Obviamente, hubo algún malentendido en su relación.  ¡Qué tan difícil debe haber sido para Pedro escuchar estas palabras de Jesús: “Tú eres un tentador!  Estás en mi camino.”  Pero Jesús no se rindió a él, incluso más tarde cuando Pedro lo negó. Las amistades con Dios y los demás tienen momentos difíciles.  Pero el amor genuino es capaz de superar incluso las palabras difíciles y las horas de enojo.  Si la relación es lo suficientemente importante y estamos lo suficientemente comprometidos, el amor encontrará una forma de sortear cada obstáculo.

 

20 th Sunday in Ordinary Time 8-16-20 A St. Mary

Nationalism is spreading across the globe, across Asia, Europe, and even the
United States. The word "nationalism" evokes images of patriotism and
pride, but also of racial supremacy and exclusion. Nationalism has united
people to break the shackles of oppression (e.g. the American Revolution).
But, in the extreme, it also gave birth to Nazism, World War II and
genocide.
Nationalism is nothing new. Biblical Israelites were as nationalistic and
tribalistic as the citizens of many countries today. They trusted their
relatives and their kind. They didn't like foreigners and they suspected
foreign cultures. They wanted to keep others out of their society so that
their community would remain "clean and pure" from outside influences.
They built a wall of laws around their culture to preserve and keep their
children within it. In this background and philosophy, Jesus was born.
Interestingly, St. Matthew, a tax collector and an outcast, tells this gospel
story to us; in his daily life he experienced exclusion and rejection; he was a
Jew who was not allowed to practice Judaism; he tells us about the drama
that unfolds between Jesus and another outcast, this Canaanite woman,
whom the Israelites used to call dogs. The Canaanites were the ones Joshua
fought in the Battle of Jericho; so, they were mortal enemies.
This woman who approaches Jesus wants nothing for herself, just a cure for
her daughter. You can feel the disdain that the disciples have for her in
their words to Jesus, "get rid of her" as if she was an imposition. Born in
Judaism, Jesus believes that his mission is only to Israel. Besides, a Jewish
man would never talk to a woman who's not a relative. So, He ignores her.
But she shouts, "Lord, son of David, have mercy on me." saying, "Even
I accept you for what you say you are, the Messiah." She falls to her knees.
Then He reminds her how the Jews consider the Canaanites: "It is not right
to take bread from the children to throw it to the dogs." Even in the face of
this insult, she replies: "...but even the dogs eat the crumbs that fall from
the master’s table." Her faith, her persistence, her love for her daughter
overcomes even racial and traditional barriers. And, Jesus heals his daughter.
St Matthew shares with us what Jesus taught him about this event. God is
the God of all people; everyone is invited, and, in this family, no one is an
outcast or a stranger. Our role is to break down the barriers of color,culture, race and nationality.

Exclusion and rejection have no part in God’s plan.

 

20 th Domingo en Tiempo Ordinario 8-16-20 A Santa María


El nacionalismo está aumentando en todo el mundo, en toda Asia,
Europa e incluso en los Estados Unidos. La palabra "nacionalismo"

evoca imágenes de patriotismo y orgullo, pero también de supremacía
racial y exclusión. El nacionalismo ha unido a la gente para romper los
grilletes de la opresión (por ejemplo, la Revolución Americana). Pero,
en el extremo, también provocó el nazismo, la Segunda Guerra Mundial
y el genocidio.
El nacionalismo no es nada nuevo. Los israelitas bíblicos eran tan
nacionalistas y tribalistas como los ciudadanos de muchos países hoy
en día. Confiaban en sus parientes y en los de su clase. No les
gustaban los extranjeros y sospechaban de formas extranjeras.
Querían mantener a otros fuera de su sociedad para que su comunidad
permaneciera "limpia y pura” de influencias externas. Construyeron un
muro de leyes en torno a su cultura para preservar y mantener sus
hijos dentro de ella. En este trasfondo y filosofía, nació Jesús.
Es interesante que San Mateo, un recaudador de impuestos, y un paria,
relata esta historia del Evangelio para nosotros; en su vida diaria
experimentó exclusión y rechazo; era un judío al que no se le permitía
practicar el judaísmo; él nos habla del drama que se desarrolla entre
Jesús y otro paria, esta mujer cananea, a quien los israelitas solían
llamar perros. Los cananeos fueron los que Josué peleó en la batalla de
Jericó; entonces, eran enemigos mortales.
Esta mujer que se acerca a Jesús no quiere nada para sí misma, solo
una cura para su hija. Puedes sentir el desdén que los discípulos
tienen por ella en sus palabras a Jesús, "Deshazte de "como si
fuera una imposición. Nacido en el judaísmo, Jesús cree que su misión
es sólo para Israel. Además, un hombre judío nunca hablaría con una
mujer que no es un pariente. Entonces, la ignora. Pero ella grita:
"Señor, hijo de David, ten compasión de " Ella está diciendo:
"Incluso yo te acepto por lo que dices que eres, el Mesías. "Ella cae de
rodillas. Entonces, Jesús le recuerda cómo los judíos consideran a los
cananeos: "No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los
perros". Incluso ante este insulto, ella responde: "... sin embargo, los
perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.” Su
fe, su persistencia, su amor por su hija superan incluso las barreras raciales y tradicionales.  Y, Jesús sana a su hija.
San Mateo comparte con nosotros lo que Jesús le enseñó de este acontecimiento.  Dios es el Dios de todas las personas; todos están invitados, y, en esta familia, nadie es un paria o un extrañjero.  Nuestro papel es romper las barreras del color, la cultura, la raza y la nacionalidad.  La exclusión y el rechazo no tienen parte en el plan de Dios.