Homilies

Second Sunday in Ordinary Time   1-20-20 A St. Mary

If you’re like me, you’re probably bombarded everyday with sales pitches.  The come by text, email, and television. They go more or less like this: They say “you could win $5,000 a week for life;” “you’ve been selected to participate in this survey;” “you’ve been chosen for a free, five day, all-expense paid cruise to the Bahamas.”  All the hype is just a way to sell something or an imposition on our time. Being randomly selected is no prize; usually all the effort just reinforces how incredibly special the average consumer is not. 

Isaiah describes God’s selection of us in a uniquely different way: “You are my servant…through whom I will show my glory…I formed you in the womb.  I will make you a light to the nations.” The Lord chooses each of us to serve in a particular time and place in specific circumstances and needs. No one else has our reach, our skills, or influence.  We shine our light on this corner of the world, touching the lives of those near us. St. Joan of Arc recognized that God had called her to lead France to victory in its war with England. She said, “I was born for this.”  

St. Paul is very clear about his vocation.  In all his letters, he begins with the claim: from “Paul, called to be an apostle of Christ Jesus by the will of God.”  He refers to himself as a slave of Christ, serving by the will of God. Disciples and prophets talk this way. They know who God is and to what He calls them.  They know who they are and their unique calling. John the Baptist has a similar certainty and clarity. He knows he’s not selected to be the Christ, but to be the forerunner.  John’s baptism is merely a sign of something more brilliant and significant ahead. His role is to spot and announce the one who is to come.

Can we say we are as clear or certain of our unique call as Isaiah, Joan of Arc, St. Paul or John the Baptist?  In each case, the invitation to service was boldly embraced. We’re probably a little more hesitant. Maybe, we haven’t heard an inner voice calling us as they did.  Or, maybe we haven’t totally discerned our abilities. Perhaps, we have personal issues or family concerns that occupy us.  

It takes a lot of energy to hear the Lord’s voice among the many voices in our minds.  Maybe God is calling you to be a messenger of consolation or a herald of hope for someone who has given up.  He has a unique, specific plan for you.

 

 

Segundo domingo en tiempo ordinario   1-19-20 A St. Mary

Tal vez, ustedes, como yo reciben muchas propuestas diariamente por text, teléfono y correo electrónico.  Ellas van más o menos así. “Podría ganar cinco mil dólares por semana por su vida;” “Usted ha sido seleccionado de realizar una encuesta;” “Ha sido elegido para un crucero gratuito de cinco días con todos los gastos pagados a las Bahamas.”  Ser seleccionado no es un premio. Usualmente refuerza lo increíblemente especial que no es el consumidor promedio.  

El profeta Isaías describe la selección de Dios de nosotros de una manera única y diferente.  “Tú eres mi siervo…en ti manifestaré mi gloria…tú formó desde el seno materno…te voy a convertir en luz de las naciones.”  El Señor nos está eligiendo. Nadie más tiene nuestro alcance, nuestras habilidades específicas o nuestra influencia. Brillamos con nuestra luz en este rincón del mundo, tocando la vida de quienes nos rodean.  Como dijo Santa Juana de Arco: “Nací para esto.”

San Pablo es muy claro sobre su vocación.  En cada de sus cartas, el comienza con el reclamo: “Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios.”  Pablo se refiere a sí mismo como esclavo de Cristo o prisionero de Cristo, operando por voluntad de Dios. Los discípulos y profetas hablan de esta manera.  Saben quién es Dios y lo que Dios quiere. Saben quiénes son y por que están aquí. Juan el Bautista tiene una certeza y claridad similares. Él sabe que ha sido seleccionado no para ser el Cristo, sino para ser el precursor.  Su bautismo es simplemente un signo de algo más brillante y significativo por delante. Juan tiene un trabajo: detectar y anunciar al que vendrá.

¿Podemos decir que estamos tan claros o seguros de nuestro llamado único como Isaías, Juana de Arco, San Pablo o Juan el Bautista?  En cada caso, la invitación al servicio fue audazmente aceptada. Probablemente estamos un poco más vacilantes. Tal vez, no hemos escuchado una voz interior llamándonos como lo hicieron.  O tal vez no hemos discernido totalmente nuestras habilidades. Quizás, tenemos problemas personales o preocupa-ciones familiares que nos ocupan.  

Se necesita mucha energía para escuchar la voz del Señor entre las muchas voces en nuestras mentes.  Quizás Dios te está llamando a ser un mensajero de consuelo o un heraldo de esperanza para alguien que se ha rendido.  Dios nos ha creado a cada uno de nosotros para un propósito específico y especial.

 

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Baptism of the Lord    1-12-20 A St. Mary

They say it’s the quiet, assuming ones you need to watch; those unseen individuals who go about unnoticed, who suddenly appear and raise their voices.  One of those is Greta Thunberg, Time Magazine’s “Person of the Year.” She’s a shy, 16-year-old, Swedish teen, an environmental activist, who organized a worldwide movement, to focus on climate change.  Her voice has challenged the powerful and even drawn the wrath (and, I think, envy) of presidents. Greta is a person who would’ve preferred to remain invisible and avoid the limelight. But, enough is enough.

At certain points in even the most hidden life, the time to stand up and be noticed arrives.  Even the most introverted among us will be obliged to shout, march, and make our position known.  In every case, there are risks: ridicule, rejection, hostility and isolation. A person may be accused of false or insincere motivation.

The prophet Isaiah writes of a servant, one who will be summoned from obscurity to be a light to the nations.  Usually, a servant just floats in and out of a room without notice. The servant comes, performs his duties, then vanishes.  You hardly know he’s present. But God’s servant causes plenty of uproar in the performance of his responsibilities. As Isaiah says, “not crying out, not shouting…but establishing justice on the earth.” 

When Jesus came to earth, there was nothing glamorous about it.  There was no fanfare, born to poor parents in a pasture. His early years are hardly recorded.  The hidden days of Jesus were over when He stepped into that muddy river to receive John’s baptism.  Even the heavens proclaimed Jesus’ identity, “This is my beloved Son, with whom I am well pleased.”

By baptism, we not only professed faith in Christ and His teachings.  We also committed ourselves to Him; we placed ourselves and our lives in His hands.  At some point, we must take a stand. One with Christ, we also must proclaim freedom for captives, healing for the sick, hope for the despairing, justice for the oppressed.  This will be noticed…and not always in a way that brings applause or admiration.  

 

 

 

 

 

Bautismo del Señor   1-12-20 A St. Mary

Ellos dicen que es la gente tranquila, asumiendo que hay que mirar; esas personas invisibles que pasan desapercibidas, que de repente aparecen y alzan sus voces.  Uno de ellos es Greta Thunberg, a quien la revista “TIME” llamó “Perona del Año.” Es una adolescente sueca, tímida, de dieciséis años, activista medioambiental. Ella ha organizado un movimiento mundial para enforcarse en el cambio climático.  Su voz ha desafiado a los poderosos e incluso ha provocado la ira (y, creo, la envidia) de los presidentes. Greta es una persona que hubiera preferido permanecer invisible y evitar ser el centro de atención. Pero, ya es suficiente.

Sin embargo, en ciertas ocasiones, incluso en la vida más oculta, llega el momento de ponerse de pie y ser notado.  Incluso el más tímido entre nosotros estarán obligados a gritar, marchar y dar a conocer nuestra posición. En todos los casos, hay riesgos, burlas, rechazo, hostilidad y aislamiento.  Una persona puede ser acusada de motivación insincera o falsa

El profeta Isaías escribe de un sirviente, de uno se convoca desde la oscuridad para ser una luz para las naciones.  Usualmente, se supone que los sirvientes entran y salen de una habitación sin molestar a sus empleadores. Vienen, realizan sus deberes y desaparecen.  Pero el siervo de Dios perturba mucho el desempeño de sus responsabilidades. Como dice Isaías, “no gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles, promoverá con firmeza la justicia”

Cuando Jesús vino a la tierra, no había nada glamoroso al respecto.  No hubo fanfarria. Nació de padres pobres en un potrero. Sus primeros años apenas se registran.  Los días ocultos de Jesús terminaron el día en que entró en ese rio fangoso para ser bautizado por Juan el Bautista.  Incluso los cielos proclamaron la identidad de Jesús: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias.”  

Por el bautismo, no solo profesamos fe en Cristo y sus enseñanzas.  También nos comprometimos con Él; nos colocamos a nosotros mismos y nuestras vidas en sus manos.  Uno con Cristo, también debemos a proclamar la libertad de los cautivos, la curación de los enfermos, la esperanza de los desesperados, la justicia de los oprimidos.  Esto se notará, y no siempre de una manera que genere aplausos o admiración.