Homilies

Second Sunday of Advent   12-8-19 A St. Mary

According to the way we think, the Scriptures don’t always make sense or seem realistic.  How can there be glory in humility or peace amid conflict or life thru death?  

The picture the first reading paints is not the natural order of things.  A wolf the guest of a lamb; a leopard laying down with a goat; no loving parents would allow their baby to play near a cobra’s den.  These images make no sense; they’re not logical.  

But, perhaps that’s the point.  God’s vision is not ours. What we experience in the world is not God’s dream for us.  Isaiah imagines a future when predators (us included) would make peace with their prey and babies could grow up in safety.  The first step in gaining the future we want is to envision it. At Thanksgiving, my niece told me she wants to study fashion design.  She has located a reputable college in Savannah, Georgia; she’s saving money and she has done a lot of study in preparation.  

The same applies to us.  We must envision the future we want.  If we have no idea what our collective future should be, we shouldn’t be surprised if we don’t achieve it.

John the Baptist says the way to the future is to “Repent” …and “Prepare the way of the Lord.”  To repent means to re-imagine and enact an entirely different way of living. What if harmony became our vision?  That’s the path St. Paul proposes in his letter to the Romans today: “May God grant you to think in harmony with one another, in keeping with Christ Jesus.” 

What if we tried to complement rather than compete or crush one another?  That’s the picture Isaiah paints. Being in accord doesn’t mean thinking alike in every aspect.  Harmony means each person finds his part, his place. Each piece supports the whole and completes the other.  It’s like making music, the melody is much better when we sing together. Some have great voices, others not so much.  But together we smooth out the imperfections and strengthen the whole.

Embarking upon a path of harmony might be the small way in which we ”prepare the way of the Lord” this Advent.           

 

Segundo domingo de Adviento   12-8-19 A St. Mary

A nuestra manera de pensar, las escrituras no siempre tienen sentido o parecen realistas.  ¿Cómo puede haber gloria en humildad o paz en medio del conflicto o la vida por la muerte?

La imagen que pinta la primera lectura no es el orden natural de las cosas.  “El lobo será el invitado del cordero. El leopardo se acostará con el cabrito.  El bebé jugará en guardia de la cobra. ¿Podríamos pensar a nosotros mismos, “Qué? Esto no tiene sentido.  No son lógicos.”

Pero, tal vez ese es el punto.  Nuestros caminos no son los caminos de Dios, ni nuestros pensamientos Sus pensamientos.  La visión de Dios no es nuestra visión. Lo que experimentamos en el mundo no es el sueño de Dios para nosotros.  Isaías imagina un futuro en el que los depredadores (incluso nosotros) harían las paces con sus presas, y los bebés podrían crecer seguros.  El primer paso para ganar el futuro que queremos es imaginarlo. En Acción de Gracias, mi sobrina, que está en la escuela secundaria, me dijo que quiere estudiar diseño de moda.  Ella ha localizada una universidad de buena reputación en Savannah, Georgia, ella está ahorrando dinero y ha estudiado mucho en preparación.

Lo mismo es cierto de nosotros.  Debemos que imaginar el futuro que quere-mos.  Si no tenemos idea de cuál debería ser ese futuro, no se sorprenda si el resultado no es ideal.

Juan Bautista dice que el camino hacia el futuro es “arrepiéntanse y preparen el camino del Señor.”  Arrepentirse significa re-imaginar y vivir una forma de vida completamente diferente. ¿Qué pasaría si la armonía fuera nuestra visión, la forma en que elegimos vivir? Este es el propósito de San Pablo in su carta a los Romanos, “Que Dios les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros, conforme al espíritu de Cristo Jesús.”

¿Qué pasa si tratamos de complementarnos en lugar de competir o aplastar-nos?  Esa es visión que pinta Isaías. Pensar en acuerdo no significa que todos pensemos igual.  Armonía significa que cada persona encuentra su parte, cada pieza apoya el todo y completa el otro.  Es como hacer música, la melodía es mucho mejor cuando cantamos juntos. Algunos tienen grandes voces, otros no tanto.  Pero juntos descubrimos la melodía mejor.

Embarcarse en un sendero de armonía podría ser la pequeña forma en que preparamos el camino del Señor este Adviento.      

 

 

 

 

 

____________________________________________________________

 

 

1st Sunday of Advent    12-1-19 A St. Mary

Advent always begins with these very dark images and language about the end of time: floods, catastrophes and calamities.  “One taken, one left. Be watchful, stay awake. The Son of Man is coming at the time you least expect it.” It’s like an episode of the Twilight Zone or Black Magic in which people start disappearing.  You don’t know if that’s better or worse than being left behind.

St. Paul says, “you know the time in which we are living.”  So, wake up and get ready. But, according to Jesus in the gospel, we don’t know the time.  Both Paul and Jesus are telling the truth. There’s a voice in the back of our minds telling us we ought to act.  We see signs around us, but it’s easier to ignore them. Species facing extinction, worsening health, melting glaciers, social unrest throughout the world.  We know the time to act is passing quickly. But we don’t know the hour when we’ll wish we’d done something about it earlier. 

Noah’s neighbors were totally unconcerned; they had no idea their whole society was about to be washed away.  They were just living life. They were peeling potatoes for supper, planning their next vacation, buying new clothes for a wedding.  Those potatoes would never be eaten, that vacation never enjoyed, the clothes left unworn.

We prefer to think of “the end” as some distant, collective moment when the world will collapse in upon itself or when we resort to nuclear weapons and mutual assured destruction.  But maybe it will slowly sneak up on us. Or, maybe it will fall upon me individually.  

How do you live in the face of the unknown?  How do we live knowing we’ll die but not knowing exactly when?  The spiritual answer is to live mindfully. Walk away from inner darkness and toward the light.  No longer nursing old grievances, or carrying grudges, or hurling insults. Adopt kinder words, calmer thoughts, more peaceable intentions.  

Live like what you’re doing, who you’re with, how you spend your love, time and resources matters.  Because it does. 

 

 

Primero domingo de Adviento    12-1-19 A St. Mary

El Adviento siempre comienza con estas imágenes muy oscuras y lenguaje sobre el fin de los tiempos: inundaciones, catástrofes y calamidades.  “Uno se queda, otro se va. ¡Despierta y prepárate! El Hijo de Hombre llegará en el momento que menos esperas.” Es como un episodio del “Twilight Zone” o “Black Magic” en el que las personas comienzan a desaparecer y no sabes si eso es bueno o malo.

San Pablo dice, “ya sabes la hora, así que ¡despierta y prepárate!” Pero según Jesús, debemos estar alerta, porque en realidad no sabemos la hora.  Tanto Pablo como Jesús están diciendo la verdad. Hay una voz en el fondo de nuestras mentes que nos dice que debemos actuar. Vemos signos a nuestro alrededor, pero es más fácil ignorarlos.  Por ejemplo, vemos especies en peligro de extinción, empeoramiento de mi salud, derretimiento de glaciares, disturbios sociales en todo el mundo. Sabemos que es la hora de actuar, pero no sabemos la hora en que desearíamos haber hecho algo al respeto antes.   

Los vecinos de Noe no tenían idea de que toda la sociedad estaba a punto de ser arrasada.  Solo estaban viviendo la vida. Pelaban papas para la cena, planeaban sus próximas vacaciones, compraban ropa nueva.  Esas papas nunca se comerían, esas vacaciones nunca las disfrutarían, la ropa no se usaría.

Preferimos pensar en “el fin” como un momento distante y colectivo en el que el mundo colapsará sobre sí mismo o cuando recurramos a las armas nucleares y la destrucción mutua asegurada.  Pero tal vez se nos acerque sigilosamente. O tal vez caerá sobre mí individualmente.  

¿Cómo vives a la luz del hecho de que algún día morirás?  ¿Cómo vivimos sabiendo que moriremos, pero no sabemos exactamente cuándo?  La respuesta espiritual es vivir con atención. Déjate atrás la oscuridad y busca la luz.  Ya no tendrás que curar viejas heridas, guardar rencores, lanzar insultos. Adopta palabras más amables, pensamientos más tranquilos, intenciones más pacíficas.  

Vive como lo que estás haciendo, con quién estás, cómo gastas tu amor, tiempo y recursos en última instancia.